Las palabras escondidas: escritoras iberoamericanas


Un espacio para las palabras que (se) ocultaron

Bienvenido a Las palabras escondidas: escritoras iberoamericanas.

Dice Mary Louise Pratt en su ensayo "'No me interrumpas': las mujeres y el ensayo latinoamericano" que los lectores cuya formación dependió del consumo exclusivo de textos canónicos casi siempre carecerán de los conocimientos necesarios para valorar la escritura de grupos subordinados o excluidos [...] Para emitir juicios sobre la escritura no canónica es necesario leerla. Es por ello que en este espacio se dará voz a textos producidos por mujeres escritoras en Latinoamérica e Iberoamérica. En este sitio web podrás encontrar toda clase de textos escritos por estas autoras o referentes a ellas. Accede a las siguientes secciones: Biografías, Cuentos, Ensayos, Poemas, Fragmentos y Artículos relacionados.

"No me interrumpas": las mujeres y el ensayo latinoamericano. De Mary Louise Pratt

A semejanza de los Sannyasis-Nirvanys de los
Vedas que enseñaban en voz baja, en las criptas
de templos, plegarias y evocaciones que jamás
se escribieron, la mujer silenciosa y resignada
cruzó barreras de siglos repitiendo apenas con
miedoso sigilo, las mágicas palabras:
libertad, derecho.
Clorinda Matto de Turner, Boreales, miniaturas y porcelanas (1902)

Al entrar al salón de clases las alumnas se veían abatidas. Venían de un curso de literatura —otro más— que no incluía a ninguna escritora en su programa. En esta ocasión el tema era el ensayo latinoamericano y el profesor había explicado que no había escritoras de ensayos que merecieran incluirse en el programa de estudios. ¿Quién lo dice? ¿Y cómo sabemos que eso es verdad?, se preguntaron las estudiantes.

La toma de conciencia con respecto al proceso de canonización en los estudios literarios afecta de una u otra manera a la mayor parte de los académicos y profesores de literatura. Hoy en día, aún los académicos más conservadores se ven obligados a defender lo que antes parecía una verdad indiscutible: que los cánones literarios están constituidos por obras poseedoras de una grandeza intrínseca. Es decir, obras que han alcanzado una elevada estatura en virtud de cualidades inalienables y a todas luces evidentes. En una palabra, obras que, sencillamente, son la crema y nata de la creación artística.

La naturalización del canon se ha impugnado en trabajos empíricos de historiadores literarios que sostienen dos argumentos particularmente poderosos. Demuestran, en primer lugar, que los cánones son criterios inestables y cambiantes a través del tiempo, por más que puedan parecer eternos en un momento histórico dado. La obra maestra de hoy, ayer fue despreciada y probablemente lo volverá a ser mañana. En segundo lugar, al explorar las determinaciones sociales que pesan sobre los cánones y los procesos de canonización literaria, los investigadores encuentran líneas de determinación entre los cánones literarios y las jerarquías sociales. (Esta última tesis se acepta aún desde un punto de vista tradicionalista. Algunos académicos conservadores reconocen que los cánones se construyen en torno a intereses e ideologías dominantes, de clase, género y raza, que ellos suscriben)...

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María Luisa Bombal

María Luisa Bombal María Luisa Bombal nació en el Paseo Monterrey de Viña del Mar, el 8 de junio de 1910. A los ocho años de edad, tras la muerte de su padre, se trasladó a París, junto a su madre, Blanca Anthes Precht, y hermanas, ciudad donde terminó su educación escolar e ingresó en 1928, a la Facultad de Letras de La Sorbonne, carrera que culminó tres años más tarde con la presentación de una tesis sobre Prosper Mérimée. Concluidos sus estudios universitarios, regresó a Chile para reunirse con su madre y hermanas; fue precisamente en el momento de su arribo a las costas chilenas, cuando conoció un joven amigo de la familia, llamado Eulogio Sánchez Errázuriz, con quien pronto inició una intensa relación amorosa que la obsesionaría durante toda su juventud.

En 1933, tras una dolorosa separación de Eulogio, partió a Buenos Aires invitada por su amigo y cónsul Pablo Neruda. Instalada en esta ciudad participó del movimiento intelectual de la época, reuniéndose con los escritores agrupados en torno a la revista Sur. En 1935 inició su carrera literaria, publicando, La última niebla; tres años después lanzó La amortajada, su novela más importante. En agosto de 1940 regresó a Chile, trayendo consigo los manuscritos de "El árbol" y "Las islas nuevas". Al año siguiente, fue encarcelada tras intentar asesinar a su antiguo amante, Eulogio Sánchez...

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Ecofeminismo, una primera aproximación. De Julieta Evangelina Cano y María Luisa Yacovino

El ecofeminismo surge como término en 1976, y es acuñado por Francoise D’Eaubonne para ”definir las acciones desarrolladas por feministas francesas que protestaban la ocurrencia de un desastre ecológico” (Santana Cova, 2000:39). El ecofeminismo se traduce en activismo feminista organizado para proteger el entorno, y de la misma manera que el feminismo, la teoría surge posteriormente a la práctica, que desde “la trinchera” llevaban a cabo ya las mujeres, sin nombre ni doctrina que las organice . Mujer referente en el ecofeminismo es Vandana Shiva, quien define al ecofeminismo como ”ser feminista y ecologista al mismo tiempo”.

El ecofeminismo pone de manifiesto la existencia de conexiones importantes entre la explotación, opresión y violencia contra las mujeres, y la explotación, opresión y violencia contra la naturaleza. Estas conexiones se dan porque ambas explotaciones derivan del sistema patriarcal, y de una feminización de la naturaleza que trae como correlato una naturalización de la mujer:

Hasta ahora, la visión mecanicista-cientificista y patriarcal de la sociedades modernas ha colocado a la naturaleza como un sistema externo que aparentemente no tiene nada que ver con los seres humanos, y a las mujeres en el ámbito del hogar donde han permanecido tal y, como ya se señaló, invisivilizadas. Pero además la idea de libertad ha sido considerada como la potestad para reorganizar el mundo natural de forma tal que se acomode a las exigencias y necesidades de quienes se creen dueños de ese gran capital como es la naturaleza, con las consabidas consecuencias: la destrucción de los bosques, el envenenamiento de aguas, tierras y aire, la modificación del cauce de los ríos, la pobreza y el hambre, entre otros, lo que en esencia significa el aniquilamiento de las especies humanas...

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El oficio de escrbir, de Montserrat Ordóñez Avila

En un mes de las brujas nos reunimos en la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, para pensar en el oficio de escribir, la tarea mágica que a tantas mujeres ha convertido en seres prohibidos. El encuentro se había planeado desde hacía meses y varias veces habíamos pospuesto la fecha, por razones supuestamente ajenas a mi voluntad. Creo, sin embargo, que yo también era parte de las dilaciones, o por lo menos las aceptaba con alivio. Mi resistencia a hablar del oficio de escribir ha persistido con extraños disfraces y aplazamientos. Para una trabajadora exacta y sin tregua, como yo, estas huidas son Transparentes: me resisto a la identidad impuesta de escritora y me resisto a mi propio discurso sobre la escritura. ¿Por qué no escribir, en lugar de hablar de lo poco (porque siempre es poco) escrito?

Es cierto, sin embargo, que esta identidad que se me adjudica no es gratuita, a pesar de que me doy cuenta de no tener una obra pública, coherente y clasificable según criterios académicos, estéticos o editoriales. Me siento un camaleón de la palabra, que cambia de color y tal vez no tiene uno propio. Pero aún así soy un animal consistente. Siempre he vivido con / de las palabras, como lectora, estudiante y profesora de idiomas y de literatura, editora, traductora, conferencista, periodista, crítica literaria, poeta. He comido de mi manejo de la lengua aunque los escritos que más me representan son los que sólo me han alimentado metafóricamente. Mi obsesión es irremediable e inútil, como la del camaleón, que sospecho se engaña a sí mismo más de lo que logra engañar al otro.

Si considero resbaladiza mi identidad de escritora, me identifico sin embargo plenamente como lectora. Lectora traidora, desde antes de ir al colegio y de saber leer, cuando me aprendía de memoria los cuentos que me leían y los repetía línea por línea, señalando las palabras con el dedo índice como si tradujera signos. Luego, esa gracia infantil se convirtió en maldición, para mí y para todos los que me rodeaban, cuando devoraba colecciones completas y las palabras ajenas eran mi refugio, mis ecos, mis referencias secretas, sin verbalizaciones compartidas. Leía sola y mi mundo se dilataba, desarticulado, lleno de esas telarañas que se apoyan en la vida y que no son la vida...

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La mujer y la cultura, Camila Henríquez Ureña

Hace pocos días sostenía yo conversación con un ilustre educador cubano. La nuestra, como casi toda conversación en esta época, tocó en un momento dado los problemas de la mujer, y mi distinguido interlocutor expresó una idea que al llegar a mi mente sirvió de punto de partida a una serie de reflexiones que hoy traigo ante vosotros, en un intento de síntesis...

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La mujer ante el problema de la guerra y la paz, Camila Henríquez Ureña

Señores:

El temor me hace llegar hoy en duda ante vosotros. No sé si debiera haber aceptado la invitación con que me han honrado las organizadoras de este acto, para hablar en él. En primer lugar, no es a mí, no es a ningún sedentario obrero de la palabra a quien correspondería en dignidad venir a hablar de la tragedia que está viviendo el mundo. Debería hablar alguien a quien una existencia de lucha activa, espiritual y material, por el mejoramiento de las condiciones sociales, diera autoridad y ciencia viva. Yo vengo de otro clima intelectual que no el de las luchas sociales. Las disciplinas que cultivo son mester de arte, situadas más allá del espacio y del tiempo, en el dominio no-dimensional de lo eterno. Al entrar en el terreno caótico de los conflictos materiales, no sé hasta qué punto pueden ser torpes mis ojos para percibir en la oscuridad o mis oídos, ineptos para descifrar discordancias...

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La suerte de Teodoro Méndez Acubal, de Rosario Castellanos

Al caminar por las calles de Jobel (con los párpados bajos como correspondía a la humildad de su persona) Teodoro Méndez Acubal encontró una moneda. Semicubierta por las basuras del suelo, sucia de lodo, opaca por el uso, había pasado inadvertida para los caxlanes. Porque los caxlanes andan con la cabeza en alto. Por orgullo, avizorando desde lejos los importantes negocios que los reclaman...

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En la cárcel de Guanabacoa, de Camila Henríquez Ureña

Ensayista y docente dominico-cubana, Camila Henríquez Ureña nació en República Dominicana un nueve de abril de 1895. A diferencia de otras mujeres intelectuales de su época, nació dentro de una familia ligada al mundo cultural. Este hecho le permitió acceder a una educación privilegiada y conocer de primera mano los temas más actuales e importantes del mundo político, educacional y literario. Gracias a su quehacer cultural pudo hacerse de un lugar importante dentro del campo cultural.

La donación de esta Biblioteca a la Prisión Nacional de Mujeres, constituye, hemos dicho, un primer paso en ese camino. Es una fundación porque una biblioteca es una ciudad de libros, y confiamos en que ella, ahora de pequeña población, se convertirá con el tiempo en una gran ciudad. Es un placer real para mí, hablar un momento con ustedes en el día de hoy; porque él es para esta casa, un día de regocijo. ¿Cómo podría ser de otra manera? Si hoy se celebra aquí la llegada de un grupo de amigos tan útiles como leales, amigos siempre dispuestos a prestar ayuda; y a dar consejo, o a proporcionar placer; amigos incapaces de romper nunca los lazos de la amistad.

Los libros son esos amigos. Recíbanlos con el corazón abierto. Lo que acabo de decir no es nuevo. Todos podemos haber oído alguna vez esas palabras: los libros son amigos. Pero en este día yo deseo recordar aquí brevemente por qué se dice esa frase; examinar algo de su significado; recordar qué pueden hacer por los seres humanos, hombres y mujeres, los libros, sus amigos...

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Biografía de Camila Henríquez Ureña

Camila Henríquez Ureña Nos reunimos hoy aquí gracias a la iniciativa de un grupo de mujeres conscientes: el que integra la Comisión Protectora del Preso. Es éste un primer paso en el largo camino que se proponen recorrer para realizar una magna labor: mejorar las condiciones de vida de los penados, contribuyendo a su bienestar intelectual y moral por medio de la instrucción y la educación; a su bienestar material, solicitando el aumento de los presupuestos del Estado para establecer las reformas útiles y necesarias en los establecimientos penales y por fin, más allá del límite de las puertas de esos establecimientos, penales, poniendo todo un afán en ayudar al preso a volver al seno de la sociedad en condiciones útiles, prestándole todo el apoyo que hasta ahora le ha faltado. Todo esto y mucho más se propone realizar la Comisión Protectora del Preso, por medio de la actividad de sus secciones de Higiene; de Ayuda Material y Jurídica y de Cultura, integradas todas por personas de capacidad técnica y de responsabilidad moral, colaboradoras, entusiastas en esta importantísima labor...

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