"No me interrumpas": las mujeres y el ensayo latinoamericano. De Mary Louise Pratt
A semejanza de los Sannyasis-Nirvanys de los
Vedas que enseñaban en voz baja, en las criptas
de templos, plegarias y evocaciones que jamás
se escribieron, la mujer silenciosa y resignada
cruzó barreras de siglos repitiendo apenas con
miedoso sigilo, las mágicas palabras:
libertad, derecho.
Clorinda Matto de Turner, Boreales, miniaturas y porcelanas (1902)
Al entrar al salón de clases las alumnas se veían abatidas. Venían de un curso de literatura —otro más— que no incluía a ninguna escritora en su programa. En esta ocasión el tema era el ensayo latinoamericano y el profesor había explicado que no había escritoras de ensayos que merecieran incluirse en el programa de estudios. ¿Quién lo dice? ¿Y cómo sabemos que eso es verdad?, se preguntaron las estudiantes.
La toma de conciencia con respecto al proceso de canonización en los estudios literarios afecta de una u otra manera a la mayor parte de los académicos y profesores de literatura. Hoy en día, aún los académicos más conservadores se ven obligados a defender lo que antes parecía una verdad indiscutible: que los cánones literarios están constituidos por obras poseedoras de una grandeza intrínseca. Es decir, obras que han alcanzado una elevada estatura en virtud de cualidades inalienables y a todas luces evidentes. En una palabra, obras que, sencillamente, son la crema y nata de la creación artística.
La naturalización del canon se ha impugnado en trabajos empíricos de historiadores literarios que sostienen dos argumentos particularmente poderosos. Demuestran, en primer lugar, que los cánones son criterios inestables y cambiantes a través del tiempo, por más que puedan parecer eternos en un momento histórico dado. La obra maestra de hoy, ayer fue despreciada y probablemente lo volverá a ser mañana. En segundo lugar, al explorar las determinaciones sociales que pesan sobre los cánones y los procesos de canonización literaria, los investigadores encuentran líneas de determinación entre los cánones literarios y las jerarquías sociales. (Esta última tesis se acepta aún desde un punto de vista tradicionalista. Algunos académicos conservadores reconocen que los cánones se construyen en torno a intereses e ideologías dominantes, de clase, género y raza, que ellos suscriben)...
María Luisa Bombal nació en el Paseo Monterrey de Viña del Mar, el 8 de junio de 1910. A los ocho años de edad, tras la muerte de su padre, se trasladó a París, junto a su madre, Blanca Anthes Precht, y hermanas, ciudad donde terminó su educación escolar e ingresó en 1928, a la Facultad de Letras de La Sorbonne, carrera que culminó tres años más tarde con la presentación de una tesis sobre Prosper Mérimée. Concluidos sus estudios universitarios, regresó a Chile para reunirse con su madre y hermanas; fue precisamente en el momento de su arribo a las costas chilenas, cuando conoció un joven amigo de la familia, llamado Eulogio Sánchez Errázuriz, con quien pronto inició una intensa relación amorosa que la obsesionaría durante toda su juventud.
Nos reunimos hoy aquí gracias a la iniciativa de un grupo de mujeres conscientes: el que integra la Comisión Protectora del Preso. Es éste un primer paso en el largo camino que se proponen recorrer para realizar una magna labor: mejorar las condiciones de vida de los penados, contribuyendo a su bienestar intelectual y moral por medio de la instrucción y la educación; a su bienestar material, solicitando el aumento de los presupuestos del Estado para establecer las reformas útiles y necesarias en los establecimientos penales y por fin, más allá del límite de las puertas de esos establecimientos, penales, poniendo todo un afán en ayudar al preso a volver al seno de la sociedad en condiciones útiles, prestándole todo el apoyo que hasta ahora le ha faltado. Todo esto y mucho más se propone realizar la Comisión Protectora del Preso, por medio de la actividad de sus secciones de Higiene; de Ayuda Material y Jurídica y de Cultura, integradas todas por personas de capacidad técnica y de responsabilidad moral, colaboradoras, entusiastas en esta importantísima labor...